No eres la talla de tu sostén, ni eres la anchura de tu cintura.
No eres el color de tu cabello, el color de tu piel o el color de tu lápiz labial.
No te defines por la cantidad de atención que obtienes de los hombres o de las mujeres.
No eres la foto de perfil que tienes, ni los "me gusta" que puedes obtener.
No eres ese diminuto vestido rojo, ni la blusa que muestra tu ombligo.
No eres ese piercing, ni los tatuajes que puedas tener.
Eres las cosas con las que sonríes y las palabras que dices.
Eres los sentimientos y los pensamientos que tienes.
Eres hermosa no por la forma de tu cuerpo, sino por la calidad de persona que eres.
Mostrando entradas con la etiqueta Crítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crítica. Mostrar todas las entradas
miércoles, 18 de junio de 2014
sábado, 17 de mayo de 2014
Te juzgo, sí, ¿Qué pasa?
Qué feo… ¿verdad?
Ir diciendo por ahí, que si este no es bueno, que el otro es más bien poco listo, que aquel es incómodo de ver… Está muy feo juzgar, eso nos lo dicen y nos lo han dicho de todas partes… incluso tenemos mandato bíblico.
Ahora, eso sí, no hay ningún problema es decir: ¡Qué buena persona es Fulanito! ¡Qué inteligente es Zutanita! o ¡Qué guapo es Menganito!
Bueno pues nada… Digo, sí, espera, voy a molestar un poquito.
¿Sabéis lo que es el agravio comparativo? Llego a mi clase y reparto caramelos a todos, menos a Fermín. No es mi obligación repartirlos, no le he hecho nada malo, pero le he “adjetivado por omisión”. Le he etiquetado como inferior o diferente.
Volvamos a lo nuestro.
¿Así que Fulanito es buena persona? ¿Por qué lo dices? ¿Es tan buena persona como cualquiera? ¿No es, por lo tanto, un rasgo distintivo? ¿Es como decir que Fulanito tiene un hígado?
O, por otra parte, ¿no será que dices que es buena persona porque eso lo distingue? ¿De quién o qué lo distingue? ¿De otras personas que juzgas menos buenas? ¿De la media? ¿Cómo has hecho esa media? ¿Con personas que son menos buenas personas que Fulanito?
Ponte como quieras… estás juzgando. Estás juzgando a Fulanito, y, NECESARIAMENTE, estás juzgando comparativamente al resto [...].
Fuente: Naukas
Ir diciendo por ahí, que si este no es bueno, que el otro es más bien poco listo, que aquel es incómodo de ver… Está muy feo juzgar, eso nos lo dicen y nos lo han dicho de todas partes… incluso tenemos mandato bíblico.
Ahora, eso sí, no hay ningún problema es decir: ¡Qué buena persona es Fulanito! ¡Qué inteligente es Zutanita! o ¡Qué guapo es Menganito!
Bueno pues nada… Digo, sí, espera, voy a molestar un poquito.
¿Sabéis lo que es el agravio comparativo? Llego a mi clase y reparto caramelos a todos, menos a Fermín. No es mi obligación repartirlos, no le he hecho nada malo, pero le he “adjetivado por omisión”. Le he etiquetado como inferior o diferente.
Volvamos a lo nuestro.
¿Así que Fulanito es buena persona? ¿Por qué lo dices? ¿Es tan buena persona como cualquiera? ¿No es, por lo tanto, un rasgo distintivo? ¿Es como decir que Fulanito tiene un hígado?
O, por otra parte, ¿no será que dices que es buena persona porque eso lo distingue? ¿De quién o qué lo distingue? ¿De otras personas que juzgas menos buenas? ¿De la media? ¿Cómo has hecho esa media? ¿Con personas que son menos buenas personas que Fulanito?
Ponte como quieras… estás juzgando. Estás juzgando a Fulanito, y, NECESARIAMENTE, estás juzgando comparativamente al resto [...].
Fuente: Naukas
viernes, 9 de mayo de 2014
Si yo tuviera una empresa
“Lo sentimos mucho, esta empresa trabaja por
objetivos”, es lo que te dicen cuando tus horas extras no son más que algo
implícito en tu trabajo, como una tarea más, tu deber. Leyes escritas a fuego
en antiguas piedras que nunca han visto la luz. Nadie te va a dar las gracias por ese
esfuerzo ¡porque es tu trabajo! Una bonita forma de camuflaje para decirte que
reventarás trabajando más de 10 y 12 horas diarias, trabajarás los fines de
semana, harás más tareas de las que pone en tu contrato, te estresarás y tu
cuerpo lo sufrirá… harás tu trabajo y de ninguna boca saldrá un “gracias por el
esfuerzo” o semejantes barbaries.
Firmaste aquel papel escrito con
una letra no apta para miopes narrado en élfico, que seguramente ahora mismo
romperías en mil pedazos y se lo estamparías en la cara a aquel personaje
trajeado que al otro lado de la mesa te sonreía mientras otros están planeando
cómo mover los hilos de la nueva marioneta que habían adquirido a un ridículo
precio de oferta.
Firmaste aquel maldito papel que
te condena a pasar más de un tercio del día encerrado en una oficina rodeado de
imbéciles, a seguir órdenes con las que no estás de acuerdo, a cargarte de responsabilidades y soportar a esos
jefes voceadores que no te piden que hagas tu trabajo sino que lo exigen con un
puñetazo sobre la mesa, a terminar las tareas que tienen que estar para hoy, el
Viernes de tu cumpleaños, porque ese personaje que precisamente hoy se va a su
hora, no lo planificó con suficiente antelación… y todo eso a cambio de un puñado de papelitos
de colores y tamaños variados -y no me refiero al confeti- que han sabido
convertir en necesarios para vivir encarcelado en esta tela de araña que llaman
sociedad.
No te atrevas a rogar por un
puñado más de esos místicos y poderosos papeles con inmenso parecido a los del
Monopoly -que tienen tanto sentido como los de este- para poder pagar el gasto
extra de una cada vez más asfixiante hipoteca o darte el lujo de poder alimentar
a tu familia, porque afortunadamente estás trabajando, y hay millones de recursos
–porque así se llaman en el Mundo Real™- que mañana podrían ocupar tu
escritorio por menos de esa cantidad. Eso es lo que escupen en lenguas muertas con voz de
ultratumba a la vez que un aura negra llena la sala y su figura se enaltece
ante los incrédulos ojos de aquellos desafortunados que han osado enfrentarse a
semejante espectáculo.
viernes, 8 de abril de 2011
Paren el mundo, que yo me bajo
Estoy harto de ver cómo funciona el país, y en general, el mundo. Sólo somos simples marionetas manejadas por ciertas personas, que normalmente van a su propio interés, ¿acaso no es el ser humano bueno por naturaleza o es simplemente un dicho?. ¿Por qué no esforzarnos en conseguir un mundo mejor y ser dirigidos hacia la felicidad?. Sería realmente utópico que no haya guerras, ni hambre, entre otras muchas cosas. Pero, con algunas de las cosas que hoy día ya son una realidad, podríamos construir un mundo casi perfecto...¿no te lo crees?
Para mí, Utopía se sitúa en algún lugar de Europa. Aquí se trabaja para vivir. He dicho se trabaja; se es productivo. Y además, se trabaja desde casa siempre que es posible. Así estás en un ambiente más acogedor y en el que rindes más: en casa, en el parque, en la playa...sí, porque en éste, mi mundo, hay wifi hasta en la playa. Y cuando sales de trabajar a las 5 ó 6 de la tarde en el peor de los casos, uno puede ir a tomar unas cañas con los amigos, ir al gimnasio, tomar el sol en la playa o relajarte en el campo. Se trabaja unas 1.500 horas al año, eso son 30 horas semanales.
Los sueldos, equiparados a los de Alemania u Holanda, permiten pagar la hipoteca o alquiler de una casa decente. En Utopía, el sueldo de un obrero no es menos del 50% del sueldo de un primer ministro. Además, aquí los políticos se preocupan por la Felicidad Nacional Bruta (FNB) en lugar de por el Producto Interior Bruto (PIB), como ocurre en Bután. Políticos con ideales, sí señor...corrupción, ¿qué es eso?.
Por la noche puedo ir a las afueras de la ciudad y observar un cielo estrellado, ya que la contaminación lumínica de Utopía es mínima con sus farolas de LED que enfocan hacia el suelo y evitan que la luz vaya en todas direcciones, y que además, se cargan con energía solar durante el día. Además, las energías renovables suplen ladependencia del petróleo, como ya hace América Latina.
Los coches aún no vuelan, pero tampoco usan el sucio oro negro. A mí me gusta conducir. Y me gusta porque las carreteras ya no usan esos antiguos reflectores rotos, sino la luz del sol que se acumula durante el día; y la autobahn ya no es un icono, es la carretera típica de hoy día. Sentarte al volante es todo un placer. No hay accidentes, los coches de hoy en día han sustituído los airbags por sistemas de frenada inteligente, al igual que su maniobrabilidad en caso de inminente colisión. Si es que, Asimov sabía lo que decía... Y hablando de coches, me hacen gracia aquellos taxis que te ponían el taximetro cuando les llamas...¿lo justo es pagar desde que te montas no?. ¡Cuantas risas habremos echado contando anécdotas de éste tipo!.
Mi barrio se parece al pionero ecobarrio Vauban, en Friburgo. Y sobre mis vecinos...como en Luxemburgo, Finlandia o Georgia, el 100% de los ciudadanos están alfabetizados. Lo que conlleva cosas como que internet sea seguro. Internet no se contrata, se paga igual que pagas la contribución o la recogida de basura, internet is everywhere. Ya no hay piratería, y pensar el revuelo que hubo con la Ley Sinde...Hoy en día, con nuestros sueldos y los bajos precios de los discos, DVD, conciertos, etcétera ¿quién necesita piratear?. Ahora mi colección de películas es de discos originales.
Cuando tenga un hijo, sabré que lo dejo en buenas manos, puesto que como en Suecia, la maternidad dura hasta 96 semanas, y mi mujer podrá cuidar de él. Además, recibiremos hasta 140€ al mes por el 1º hijo.
Cuando voy al trabajo siempre lo hago en un transporte público de calidad o en coches compartidos con compañeros y evitamos los grandes atascos. Los coches sólo los usamos cuando no queda más remedio...preferimos otros medios como la bicicleta, así de paso hacemos deporte.
Así es Utopía...un mito en mi mente que espero poder localizar en el mapa algún día. ¿Has pensado cómo sería para tí el mundo perfecto?, ¿es muy diferente de este?. Construyamos una Utopía entre todos...comentad.
Para mí, Utopía se sitúa en algún lugar de Europa. Aquí se trabaja para vivir. He dicho se trabaja; se es productivo. Y además, se trabaja desde casa siempre que es posible. Así estás en un ambiente más acogedor y en el que rindes más: en casa, en el parque, en la playa...sí, porque en éste, mi mundo, hay wifi hasta en la playa. Y cuando sales de trabajar a las 5 ó 6 de la tarde en el peor de los casos, uno puede ir a tomar unas cañas con los amigos, ir al gimnasio, tomar el sol en la playa o relajarte en el campo. Se trabaja unas 1.500 horas al año, eso son 30 horas semanales.
Los sueldos, equiparados a los de Alemania u Holanda, permiten pagar la hipoteca o alquiler de una casa decente. En Utopía, el sueldo de un obrero no es menos del 50% del sueldo de un primer ministro. Además, aquí los políticos se preocupan por la Felicidad Nacional Bruta (FNB) en lugar de por el Producto Interior Bruto (PIB), como ocurre en Bután. Políticos con ideales, sí señor...corrupción, ¿qué es eso?.
Por la noche puedo ir a las afueras de la ciudad y observar un cielo estrellado, ya que la contaminación lumínica de Utopía es mínima con sus farolas de LED que enfocan hacia el suelo y evitan que la luz vaya en todas direcciones, y que además, se cargan con energía solar durante el día. Además, las energías renovables suplen ladependencia del petróleo, como ya hace América Latina.
Los coches aún no vuelan, pero tampoco usan el sucio oro negro. A mí me gusta conducir. Y me gusta porque las carreteras ya no usan esos antiguos reflectores rotos, sino la luz del sol que se acumula durante el día; y la autobahn ya no es un icono, es la carretera típica de hoy día. Sentarte al volante es todo un placer. No hay accidentes, los coches de hoy en día han sustituído los airbags por sistemas de frenada inteligente, al igual que su maniobrabilidad en caso de inminente colisión. Si es que, Asimov sabía lo que decía... Y hablando de coches, me hacen gracia aquellos taxis que te ponían el taximetro cuando les llamas...¿lo justo es pagar desde que te montas no?. ¡Cuantas risas habremos echado contando anécdotas de éste tipo!.
Mi barrio se parece al pionero ecobarrio Vauban, en Friburgo. Y sobre mis vecinos...como en Luxemburgo, Finlandia o Georgia, el 100% de los ciudadanos están alfabetizados. Lo que conlleva cosas como que internet sea seguro. Internet no se contrata, se paga igual que pagas la contribución o la recogida de basura, internet is everywhere. Ya no hay piratería, y pensar el revuelo que hubo con la Ley Sinde...Hoy en día, con nuestros sueldos y los bajos precios de los discos, DVD, conciertos, etcétera ¿quién necesita piratear?. Ahora mi colección de películas es de discos originales.
Cuando tenga un hijo, sabré que lo dejo en buenas manos, puesto que como en Suecia, la maternidad dura hasta 96 semanas, y mi mujer podrá cuidar de él. Además, recibiremos hasta 140€ al mes por el 1º hijo.
Cuando voy al trabajo siempre lo hago en un transporte público de calidad o en coches compartidos con compañeros y evitamos los grandes atascos. Los coches sólo los usamos cuando no queda más remedio...preferimos otros medios como la bicicleta, así de paso hacemos deporte.
Así es Utopía...un mito en mi mente que espero poder localizar en el mapa algún día. ¿Has pensado cómo sería para tí el mundo perfecto?, ¿es muy diferente de este?. Construyamos una Utopía entre todos...comentad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)