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jueves, 10 de abril de 2014

Aquel gran novato

En aquel momento no tenía ni idea de quién era. Solo era trabajo. Nada importante, nada transcendente. Tan solo un hombre callado y reservado, uno más en la oficina. Alguien en quien no te fijarías si no fuese porque te toca trabajar codo con codo día tras día.

Fueron pasando los días y cruzándose las primeras palabras. Los monosílabos dieron paso a las típicas conversaciones de alguien al que acabas de conocer, como si nos interesase la vida anterior de esa persona con la que tenemos que tratar más de un tercio del día.

El grupo creció, y las competiciones entre nosotros, si es que alguna vez las hubo, pasaron a ser ayudas mutuas, traspaso de conocimientos, charlas divertidas en los desayunos, cortos descansos en el sitio de unos y de otros, a la vez que nos íbamos conociendo más.

lunes, 6 de enero de 2014

Sólo el tiempo lo dirá...

Personas… ¿cuántas pasan por nuestras vidas a lo largo del tiempo? Algunas nos acompañan en nuestro viaje durante años, como las estrellas que noche tras noche vemos inalterables allá arriba; otras pasan desapercibidas, como estrellas fugaces que se desintegran antes de que incluso puedas pedir un deseo.

Personas que llegas a conocer casi como uno se conoce a sí mismo, como los nombres de las grandes constelaciones; o que apenas recordarás su nombre o su cara con el tiempo, como polvo de estrellas que se desvanece en el vacío.

Tú… Tú eres esa nueva estrella recién llegada a mi vida, apenas descubierta. Una a quien casi no conozco, pero que desde que la observas por primera vez, quedas tan fascinado que lo único que es seguro es que quieres saber de ella un poco más. Que quieres seguir mirándola y conocerla más y más. Eso es lo que se de ti.

A veces me pregunto… ¿Serás una más o serás la estrella polar que guíe mis pasos?

Llegaste tan rápida e inesperadamente como podrías desaparecer, pero tengo claro que mi cielo es más bonito ahora. Disfruto del paisaje en estas frías noches de invierno, tumbado, mirando hacia arriba, enredado entre las calientes sábanas de mi mundo, imaginando.

Es esa sensación de querer que dure para siempre, pero sin saber cómo. Esa sensación de estar viviendo algo que no durará, o de que si lo hará. De tener mil teorías, pero ninguna solución. De no saber si es algo mutuo. De si esa estrella se dirige hacia mí, o su camino va en la dirección opuesta.

A veces me pregunto… ¿Cuánto tiempo te quedarás? ¿Preparo un café o preparo mi vida?