— ¿La quisiste?
— Estuve con ella ¡Claro que la quise!
— ¿Y después de que todo acabo, la seguiste queriendo?
— Aunque a veces me cueste aceptarlo, sí, la seguí queriendo…
— ¿Y porque no luchaste, porque no hiciste algo para volver con ella?
— ¿De qué me hubiera servido? Si yo sabía que a pesar de quererla lo nuestro ya no podía ser; si a veces intentamos e intentamos aun sabiendo que es inútil y llegamos a ese punto en el que nos damos cuenta de que ya fue suficiente.
Está de más decir que la amé, que lo que viví con ella fue hermoso, y que como se lo prometí más de una vez no la voy a olvidar nunca, y quizás ella hoy me odie, quizás todas sus amigas me odien porque piensan que fui un tonto, que al poco tiempo de dejarlo con ella andaba con otras chicas, que nunca la quise, y todas esas estupideces que dicen las personas, pero nadie sabe lo mal que yo lo pasé por ella.
Nadie tiene una idea de las sonrisas que me sacaba con el simple hecho de mandarme un mensaje, y puede ser que sí me haya equivocado, que algunas cosas las haya hecho mal, pero la quería, de verdad la quería. Y eso se lo puedo discutir al que sea, por un tiempo intenté fingir que no me importaba, que ella era libre de hacer su vida y yo la mía, por un tiempo creí haber superado todo lo vivido, hasta que la vi. La vi riendo con sus amigas, la vi feliz, y entendí que por más de que pase el tiempo nunca dejaré de quererla, nunca podré olvidarla completamente y hoy, que ya pasó un tiempo, que ya crecí bastante puedo decirte que la amé, que fui el hombre más estúpido del mundo por haberla perdido, que quizás tenía que haber luchado un poco más, pero las cosas fueron así, hay relaciones que no tienen salvación...
— ¿Crees que ella ahora este con alguien que realmente la merezca?
— No sé si la persona con la cual está la merece, ¿quién soy yo para decirte eso? La hice sufrir tantas veces que sería un idiota si opinara con respecto a su relación, pero a la persona con la cual hoy está, solo le pido que la cuide, que la ame, que la respete, que no la haga sufrir, que le saque tres sonrisas por cada lagrima que yo le saqué, y si ese hombre es capaz de hacer eso, si esa persona puede hacerla feliz y amarla la mitad de lo que la ame yo... Tiene todo mi respeto y de corazón y con lágrimas en los ojos puedo desearles lo mejor.
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jueves, 31 de julio de 2014
viernes, 30 de mayo de 2014
Cupidity - Kismet Diner
A veces tienes que escuchar con tu corazón.
Zoe trabaja en Kismet Diner y sueña con convertirse en cantante, pero por el momento no le molesta servir las mesas. Por supuesto que ayuda que todos en el restaurante la quieran; su jefe hasta compró un karaoke para que Zoe pudiera cantar a sus clientes.
Una noche de sábado, en medio de un improvisado concierto, Zoe descubre un cliente que nunca antes había visto y que luce totalmente desinteresado. Normalmente, esto no le importaría... pero él actúa como si ella no estuviera ahí. ¿Quién es él? ¿Por qué Zoe no puede dejar de mirarlo?
Cupidity. Disfruta el viaje... Amarás el final.
Zoe trabaja en Kismet Diner y sueña con convertirse en cantante, pero por el momento no le molesta servir las mesas. Por supuesto que ayuda que todos en el restaurante la quieran; su jefe hasta compró un karaoke para que Zoe pudiera cantar a sus clientes.
Una noche de sábado, en medio de un improvisado concierto, Zoe descubre un cliente que nunca antes había visto y que luce totalmente desinteresado. Normalmente, esto no le importaría... pero él actúa como si ella no estuviera ahí. ¿Quién es él? ¿Por qué Zoe no puede dejar de mirarlo?
Cupidity. Disfruta el viaje... Amarás el final.
viernes, 10 de enero de 2014
Me dijeron que para enamorarla tenía que hacerla sonreír...
Me dijeron que para enamorarla tenía que hacerla sonreír, pero cada vez que ella sonríe, me enamoro yo.
miércoles, 8 de enero de 2014
Aquellas noches de verano
Recuerdo como si fuera ayer mismo aquellas noches de verano en las que tumbados mirábamos fijamente las estrellas cogidos de la mano. Con la sensación de que el tiempo se había parado para nosotros, como pasa en los momentos inolvidables, que en el instante en el que suceden no son transcendentes, pero que a medida que los años pasan, nos damos cuenta de cuán especial fueron.
Era el suave tacto de tu mano acariciando la mía, el olor de tu pelo que jugueteaba sobre mi hombro, la maravillosa visión del cielo nocturno plasmado sobre tus ojos, el sabor de tus húmedos labios sobre los míos y el sonido de tus “te quiero” al oído en medio de la noche profunda lo que hace que aún hoy se desborden mis cinco sentidos con lo que vivimos en ese instante que se hace eterno.
Todas esas sensaciones recorren mi interior mientras en este instante en el que mi mano juega con la tuya, que ya sin fuerzas que la acompañen hace notable que el calor de tu cuerpo se va evaporando, al mismo tiempo que lanzas ese último suspiro.
Tus dedos ya no se entrelazarán con los míos, ni tu olor no se quedará impregnado entre mis ropas. Tus ojos no reflejarán más que el triste vacío, ni tus labios bañarán los míos de nuevo. De tu boca jamás saldrá un último “te quiero”.
Sin embargo, puedo asegurarte que esta sensación que hoy llena y colapsa mis sentidos me seguirá acompañando el resto de mis días hasta que volvamos a estar juntos, tumbados, como hacíamos en aquellas noches de verano… pero esta vez no volverás a escapar de mi lado.
Era el suave tacto de tu mano acariciando la mía, el olor de tu pelo que jugueteaba sobre mi hombro, la maravillosa visión del cielo nocturno plasmado sobre tus ojos, el sabor de tus húmedos labios sobre los míos y el sonido de tus “te quiero” al oído en medio de la noche profunda lo que hace que aún hoy se desborden mis cinco sentidos con lo que vivimos en ese instante que se hace eterno.
Todas esas sensaciones recorren mi interior mientras en este instante en el que mi mano juega con la tuya, que ya sin fuerzas que la acompañen hace notable que el calor de tu cuerpo se va evaporando, al mismo tiempo que lanzas ese último suspiro.
Tus dedos ya no se entrelazarán con los míos, ni tu olor no se quedará impregnado entre mis ropas. Tus ojos no reflejarán más que el triste vacío, ni tus labios bañarán los míos de nuevo. De tu boca jamás saldrá un último “te quiero”.
Sin embargo, puedo asegurarte que esta sensación que hoy llena y colapsa mis sentidos me seguirá acompañando el resto de mis días hasta que volvamos a estar juntos, tumbados, como hacíamos en aquellas noches de verano… pero esta vez no volverás a escapar de mi lado.
lunes, 6 de enero de 2014
Sólo el tiempo lo dirá...
Personas… ¿cuántas pasan por nuestras vidas a lo largo del tiempo? Algunas nos acompañan en nuestro viaje durante años, como las estrellas que noche tras noche vemos inalterables allá arriba; otras pasan desapercibidas, como estrellas fugaces que se desintegran antes de que incluso puedas pedir un deseo.
Personas que llegas a conocer casi como uno se conoce a sí mismo, como los nombres de las grandes constelaciones; o que apenas recordarás su nombre o su cara con el tiempo, como polvo de estrellas que se desvanece en el vacío.
Tú… Tú eres esa nueva estrella recién llegada a mi vida, apenas descubierta. Una a quien casi no conozco, pero que desde que la observas por primera vez, quedas tan fascinado que lo único que es seguro es que quieres saber de ella un poco más. Que quieres seguir mirándola y conocerla más y más. Eso es lo que se de ti.
A veces me pregunto… ¿Serás una más o serás la estrella polar que guíe mis pasos?
Llegaste tan rápida e inesperadamente como podrías desaparecer, pero tengo claro que mi cielo es más bonito ahora. Disfruto del paisaje en estas frías noches de invierno, tumbado, mirando hacia arriba, enredado entre las calientes sábanas de mi mundo, imaginando.
Es esa sensación de querer que dure para siempre, pero sin saber cómo. Esa sensación de estar viviendo algo que no durará, o de que si lo hará. De tener mil teorías, pero ninguna solución. De no saber si es algo mutuo. De si esa estrella se dirige hacia mí, o su camino va en la dirección opuesta.
A veces me pregunto… ¿Cuánto tiempo te quedarás? ¿Preparo un café o preparo mi vida?
Personas que llegas a conocer casi como uno se conoce a sí mismo, como los nombres de las grandes constelaciones; o que apenas recordarás su nombre o su cara con el tiempo, como polvo de estrellas que se desvanece en el vacío.
Tú… Tú eres esa nueva estrella recién llegada a mi vida, apenas descubierta. Una a quien casi no conozco, pero que desde que la observas por primera vez, quedas tan fascinado que lo único que es seguro es que quieres saber de ella un poco más. Que quieres seguir mirándola y conocerla más y más. Eso es lo que se de ti.
A veces me pregunto… ¿Serás una más o serás la estrella polar que guíe mis pasos?
Llegaste tan rápida e inesperadamente como podrías desaparecer, pero tengo claro que mi cielo es más bonito ahora. Disfruto del paisaje en estas frías noches de invierno, tumbado, mirando hacia arriba, enredado entre las calientes sábanas de mi mundo, imaginando.
Es esa sensación de querer que dure para siempre, pero sin saber cómo. Esa sensación de estar viviendo algo que no durará, o de que si lo hará. De tener mil teorías, pero ninguna solución. De no saber si es algo mutuo. De si esa estrella se dirige hacia mí, o su camino va en la dirección opuesta.
A veces me pregunto… ¿Cuánto tiempo te quedarás? ¿Preparo un café o preparo mi vida?
domingo, 5 de enero de 2014
¿Te cuento una historia?
- ¿Te cuento una historia?
- Vale.
- Erase una vez tú y yo.
- ¿Eso es todo?
- Sí.
- ¿Y no hay final?
- No, y esa es mi parte favorita.
- Vale.
- Erase una vez tú y yo.
- ¿Eso es todo?
- Sí.
- ¿Y no hay final?
- No, y esa es mi parte favorita.
sábado, 4 de enero de 2014
Sientelo
Mi cuerpo junto al tuyo, eso siéntelo
No me hables, no me digas nada, siéntelo
Mi cuerpo junto al tuyo, eso siéntelo
No hablo y no digo nada, siéntelo
Un beso de boca a boca percibe mi aroma
Es algo que provoca que te vuelva ya loca
Cuando estamos a solas los dos en la cama
Y me cuentas tu mañana que eres la que me ama
No me hables, no me digas nada, siéntelo
Mi cuerpo junto al tuyo, eso siéntelo
No hablo y no digo nada, siéntelo
Un beso de boca a boca percibe mi aroma
Es algo que provoca que te vuelva ya loca
Cuando estamos a solas los dos en la cama
Y me cuentas tu mañana que eres la que me ama
[...]
No hablo y no digo nada, siéntelo
Con mis manos toco yo tu cuerpo
Con las tuyas tú el mio
Con mis manos toco yo tu cuerpo
Con las tuyas tú el mio
Siente el orgasmo que ya yo he prometido
A tu lado mi luz como la primera vez
Ya ves como es
Aquí me encuentro otra vez
Y no quiero que me mires
Mucho menos respires
Solo yo te pido, siéntelo
Mi cuerpo junto al tuyo, eso siéntelo
No me hables, no me digas nada, y siéntelo
[...]
A tu lado mi luz como la primera vez
Ya ves como es
Aquí me encuentro otra vez
Y no quiero que me mires
Mucho menos respires
Solo yo te pido, siéntelo
Mi cuerpo junto al tuyo, eso siéntelo
No me hables, no me digas nada, y siéntelo
[...]
Speedy feat Lumidee - Sientelo
lunes, 30 de diciembre de 2013
Aquella mañana...
Abrí los ojos aquella fría mañana y allí te encontrabas, tan cerca de mi cara que podía sentir tu cálida y suave respiración. Aun dormida, con esa carita de ángel, yacías en la cama disfrutando de un placentero sueño.
Envueltos en las sábanas que aún guardaban el calor de aquella noche anterior en la que fluyeron torrentes de lujuria que dejamos correr durante horas, y con tu cuerpo enredado en el mío, escuchaba las gotas de estrellarse contra el cristal que creaban caprichosos ríos en la ventana y que traían el olor a tierra mojada desde los confines del mundo.
El sol asomaba tímidamente bañándote con sus cálidos tentáculos, e iluminando lentamente las curvas de tu cuerpo desnudo. Te descubrían como una estrella del espectáculo que está a punto de saltar al escenario para realizar la mejor actuación de su vida.
Como si supieses que estaba disfrutando de tu silencioso y perfecto acto, abriste tus ojos de par en par, que en seguida se clavaron en los míos, haciéndome saber sin mediar palabra, que nuestro amor iba más allá de cualquier definición posible que las palabras puedan dar.
Buenos días, princesa….
Envueltos en las sábanas que aún guardaban el calor de aquella noche anterior en la que fluyeron torrentes de lujuria que dejamos correr durante horas, y con tu cuerpo enredado en el mío, escuchaba las gotas de estrellarse contra el cristal que creaban caprichosos ríos en la ventana y que traían el olor a tierra mojada desde los confines del mundo.
El sol asomaba tímidamente bañándote con sus cálidos tentáculos, e iluminando lentamente las curvas de tu cuerpo desnudo. Te descubrían como una estrella del espectáculo que está a punto de saltar al escenario para realizar la mejor actuación de su vida.
Como si supieses que estaba disfrutando de tu silencioso y perfecto acto, abriste tus ojos de par en par, que en seguida se clavaron en los míos, haciéndome saber sin mediar palabra, que nuestro amor iba más allá de cualquier definición posible que las palabras puedan dar.
Buenos días, princesa….
miércoles, 25 de diciembre de 2013
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